El valor del mito y la poesía en el pensamiento de Platón

Volver sobre el pensamiento de los autores antiguos y clásicos siempre es enriquecedor; esto puede sonar como una obviedad para muchos, pero resulta extremadamente curioso que un escrito de más de dos mil años pueda tener la vigencia que tiene Platón hoy en día. No sólo nos ofrecen estas obras un panorama acerca de lo que en su contexto se pensaba y se hacía, sino que al reconocer los problemas de aquella época podemos preguntarnos y cuestionarnos nuestra propia realidad. De esta manera, vamos a repasar brevemente algunas cuestiones relacionadas a la visión que el mencionado autor tenía con respecto al arte y al culto a los dioses, por un lado, y a la política, por otro.

Tanto el mito como la poesía son concebidos por Platón como “mentiras útiles”. Éstos permiten describir o explicar el origen de la realidad de una manera analógica a aquellos hombres que no poseen en su alma una función racional fuerte (los trabajadores y los guardianes de la polis).

Por lo tanto, como formas de transmisión de ideas y valores, son altamente provechosos para el Estado. Junto a la educación en música y gimnasia, constituyen algunos de los medios de los que el poder político se vale para alcanzar una situación ideal –en base a sus parámetros e intereses, claro.

Y los parámetros que Platón presenta en República son muy claros: una polis ideal es aquella en que reina la justicia. La definición de justicia que aquí se aplica es bastante particular: que cada hombre haga el trabajo para el cual la Naturaleza lo ha creado.

Así, a cada persona le corresponde un rol dentro de la sociedad el cual es asignado por un orden natural. Ese orden natural, a su vez, tiene su origen en un plano ideal (metafísico o no, es otro asunto), al que sólo el filósofo puede acceder: el mundo de las Ideas.

Es evidente que, planteadas así las cosas, el filósofo debe estar a la cabeza del Estado. Como conoce el fundamento de la realidad –las Ideas-, también conoce a la realidad misma –ese orden natural del cual se habla. Y ese presunto saber conlleva necesariamente un poder.

De esta manera, el filósofo tiene la función de gobernar y preocuparse por que el orden del que hablábamos (que cada uno haga lo que por Naturaleza le corresponde), la justicia, no se corrompa.

mito de la caverna

El “mito de la caverna” explica la condición del filósofo y su papel dentro de la polis

Volviendo sobre la cuestión de los mitos, vemos ahora cuál es esa función que Platón considera tan importante. Los mitos, al hacer sencillo un mensaje aparentemente complicado, educan. Y la educación es la forma en que se moldea a un hombre, desde esta concepción. Dice Sócrates: “¿Acaso no has advertido que, cuando las imitaciones se llevan a cabo desde la juventud y durante mucho tiempo, se instauran en los hábitos y en la naturaleza misma de la persona, en cuanto al cuerpo, a la voz y al pensamiento?”

El filósofo debe tener la capacidad de elegir qué es lo que se enseña a los niños y ciudadanos de la polis, y qué debe ser censurado. Esta facultad se desprende directamente de la definición de filósofo: aquel que contempla las Ideas eternas (lo que incluye a las ideas de belleza, bien y justicia).

“…no sólo a los poetas hemos de supervisar y forzar en sus poemas imágenes de buen carácter –o, en caso contrario, no permitirles componer poemas en nuestro Estado-, sino que debemos supervisar también a los demás artesanos (…). Por el contrario, hay que buscar los artesanos capacitados, por sus dotes naturales, para seguir las huellas de la belleza y de la gracia. Así los jóvenes (…) extraerán provecho de todo, allí donde el flujo de las obras bellas excita sus ojos o sus oídos como una brisa fresca que trae salud desde lugares salubres, y desde la tierna infancia los conduce insensiblemente hacia la afinidad, la amistad y la armonía con la belleza racional”.

Dentro de esta tarea de elegir qué cosas deben ser enseñadas y cuáles no, Platón entra en un claro conflicto con la tradición que ha heredado. Homero y Hesíodo, entre otros poetas, describen a los dioses y a los hombres usando otras categorías y otras cualidades, distintas a las que Platón considera buenas y justas. En necesario para la polis que estos discursos desaparezcan, porque contradicen al oficial.

En un fragmento del libro IV, Sócrates –portavoz de Platón- explica a sus discípulos que un poeta sencillo y capaz de expresar unos pocos estados de ánimo o valores (los avalados por el filósofo) es más ventajoso para la polis que uno cuyas dotes le permiten crear obras complejas y heterogéneas.

“De este modo, si arribara a nuestro Estado un hombre cuya destreza lo capacitara para asumir las más variadas formas y para imitar todas las cosas y se propusiera hacer una exhibición de sus poemas, creo que nos prosternaríamos ante él como ante alguien digno de culto, maravilloso y encantador, pero le diríamos que en nuestro Estado no hay hombre alguno como él ni está permitido que llegue a haberlo, y lo mandaríamos a otro Estado (…) En cuanto a nosotros, emplearemos un poeta y narrador de mitos más austero y menos agradable, pero que nos sea más provechoso, que imite el modo de hablar del hombre de bien y que cuente sus relatos ajustándose a aquellas pautas que hemos prescrito desde el comienzo”.

busto de Platón

Uno de los ejemplos que Platón da acerca de qué clase de mitos deben ser aprobados por el gobernante es el que toma de la tradición fenicia, el cual justifica que la sociedad esté dividida jerárquicamente en tres clases: los trabajadores, los guardianes y los gobernantes.

“Vosotros, todos cuantos habitáis en el Estado, sois hermanos. Pero el dios que os modeló puso oro en la mezcla con que se generaron cuantos de vosotros son capaces de gobernar, por lo cual son los que más valen; plata, en cambio, en la de los guardias, y hierro y bronce en las de los labradores y demás artesanos (…), con la idea de que existe un oráculo según el cual el Estado sucumbirá cuando lo custodie un guardián de hierro o bronce”.

Además de establecer la división de clases, el mito provoca un sentimiento de hermandad entre los ciudadanos, y un sentido de pertenencia para con el territorio en el que viven.

Hemos visto entonces, brevemente, cuál es el rol que el autor de República asigna al mito y a la poesía: el de meras herramientas de un Estado para infundir en sus ciudadanos ciertos valores y estructuras mentales que le sean favorables. Por supuesto que Platón no utiliza estos términos, sino que se trata de la lectura que algunos autores contemporáneos comparten.

Trasladando algunas de estas ideas a la actualidad, finalmente, y dejando un poco de lado la obra de Platón, podemos observar también cómo el poder –público o privado- se filtra y es capaz de manipular el discurso dominante de los medios de comunicación, creencias o cultos de tipo religioso, y el arte mismo, en función de sus propios intereses. La relación entre saber y poder se mantiene vigente.

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8 comentarios

  1. Translating Spanish to English is painstaking for me and my Spanish is just this side of nonexistant. My apologies in advance if I have misunderstood; but first, my compliments on a blog that is well above the average and worth one’s time. Nicely done.

    I think the problem now – and perhaps throughout history – is that philosophers (as with all intellectuals) are distrusted by the masses. Another challenge that occurs to me is that while I agree with Plato’s ideal with regard to each person’s role in society/community, I hesitate to confirm that anyone should assign a role. That should be a decision we each make for ourselves. Having said that, myth does play an important role in creating understanding and cohesiveness with the group. Mass media – advertising specifically – can distort values though. Art, which comes from one’s inner sacred space, is an honest thing but like intellectuals it is often distrusted by the general public.

    Thank you for accepting my response in English.

    Le gusta a 1 persona

    • Hi Jamie; first of all, thanks for reading and commenting on this post! I´m glad you enjoyed it and you found interesting our blog. And yes, translating from one language to other it´s quite annoying (but how useful it is).
      About Plato´s philosophy: I totally agree with your vision; in an “ideal” society, each person should be able to choose how he or she prefers to spend his/her life (and job is definitely an important aspect in that choice). I just was trying to show which role Plato assigned to philosophers in polis.
      I also find interesting what you say about philosophers: it seems that they´re not very popular among “regular people”. But at least in this particular case I think it´s not that strange to understand why Plato is not that popular (especially if we consider that we´re reading a two thousand years-old text). Especially in our context, I think it´s quite difficult for anyone to conceive society as a “social body” and defending that position. Because that idea implies to understand each person as a simple “cell” or part of that great body, and not as a subject, as a “purpose in itself” (in Spanish is “fin en sí mismo”, I´m not sure how to say it in English, I´m sorry). That vision justifies any decision taken for State´s sake, and I personally can´t find the way to feel comfortable with that idea.
      And thank you for accepting my response in “English”!

      Me gusta

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