Especial: El cine de Steve McQueen III – 12 Years a Slave (2013)

¿Bajo qué artificiosas ideas la sociedad se organiza jerárquicamente? ¿Qué componente, abstracto o complejo, divide y separa a los individuos, otorga derechos, quita libertades? ¿Qué reglas fundamentan la dominación como modelo de convivencia?

Se ha mantenido en este especial, que las películas de McQueen tienden a una problematización de las estructuras básicas de la sociedad, o más bien, de las abstracciones iniciales de la convivencia del hombre. Sin cerrar la apertura del filme (pues este se resiste), podemos explorar el trabajo estético del director sobre el concepto del poder.

En “Hunger”, McQueen sitúa su cámara en la Irlanda de 1981. El ciclo narrativo de “Shame” no posee un anclaje histórico concreto pues en ella se trata, no la historia, sino la “intrahistoria”, la cotidianeidad y sus demonios. Con su tercer filme (que continua vivamente un recorrido estético e ideológico) volvemos de nuevo al relato histórico para cuestionarlo. McQueen arremete contra el cuento y sus protagonistas, perturba su trayecto narrativo y su linealidad ininterrumpida.

En este tercer filme, el director repite el mismo mecanismo que ejercería en su primer largometraje: introducir la intrahistoria en la historia. Interrumpir la continuidad del relato para incrustar en sus entrañas la cotidianeidad. Así, el director observa un contexto histórico pero su visión no es panorámica. La película no cuenta los grandes acontecimientos históricos, sino la vida de un individuo y su humanidad más íntima mientras atraviesa sus pormenores. Así, la historia se presenta como relato y también como entorno. Ficción y realidad se mezclan, formando una categoría intervenida por ambas que es donde ocurren los 12 años de esclavitud de Solomon.

Por eso su cámara es obsesiva y detallista. El primer plano de las manos afinando el violín que se contrapone a un posterior primer plano de las mismas manos encadenadas funcionan como partículas que, al entrar en contacto (un contacto no lineal, no horizontal) se resignifican. Pero lo verdaderamente fantástico es la habilidad de esa cámara de sugerir un entorno mostrando solo una porción pequeña de él. Lo particular simboliza y hace presente a lo general. El hombre carga a sus espaldas con la cruz histórica, pero McQueen solo nos muestra la expresividad última de sus ojos.

McQueen utiliza la doble dimensión que abre el filme para significar en un doble plano. Así, si estudiamos, por ejemplo, “el poder” en el filme, vemos sus consecuencias a nivel histórico, y a nivel del individuo. Y es que este es el primer blasón del director. Su cámara estudia la epopeya del hombre condenado a la humanidad.

TWELVE YEARS A SLAVE

En “La microfísica del poder”, Foucault teje un discurso que problematiza la vida conceptual de la sociedad. Su concepción toda de la noción de poder es riquísima a la hora de pensar el cine que abre trayectos de significación sociales.

Así podemos, a través de “12 Years a Slave”, sentir (y luego comprender) como se formulan (bajo que nociones o marcos ideológicos) y se justifican las relaciones de dominación entre los individuos. Se trata ésta de una primera línea de significación: la dominación social que se ejerce por un presunto derecho racial. Se repite la fórmula de Foucault: el poder va de la mano con el saber. Los blancos se afirman como seres humanos superiores, por lo tanto, más inteligentes. Conocedores, por ejemplo, del mandato divino. Se trata esto de un “efecto de verdad”: la construcción de un discurso que intenta convencer. Por supuesto que esta esfera conservadora y racista no posee la verdad, sino que ha creado un discurso que da esa sensación. Se hacen del saber, y con ello, adquieren poder por sobre el resto de los hombres.

Las posibilidades de significación del filme no se terminan ahí. El cine de McQueen es conflictivo. No acepta la existencia esencial de un sujeto malo y uno bueno. Se enreda, se enmaraña intentando desarreglar un ovillo construido por diversos sujetos, mediante variadas técnicas y durante largo tiempo. Tomemos como ejemplo al personaje de Epps (interpretado por un maravilloso Fassbender).

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Dicho personaje se construye a partir de una riquísima contradicción interna. McQueen estudia los efectos del contexto histórico en la mente del hombre. Concibe al sujeto como resultado de influencias externas.

Evita el director un tratamiento moralista y estéril, ciego a la complejidad y el relativismo. En cambio, tenemos la construcción de un personaje que manifiesta con la violencia su profunda disputa. Esta es interna. Dentro de su mente colisionan dos enunciados: el primero afirma la inferioridad del afroamericano encontrando justificación en la abominable doctrina del darwinismo social; el segundo proviene del inconsciente y se resume en una pulsión sexual orientada hacia una de sus esclavas, Patsey. Como podrán deducir, ambas siguen un curso de colisión, por lo que el dueño de la plantación recorre un atormentado camino hacia la locura.

Podemos suponer que el deseo de Epps hacia Patsey tiene su origen en la mente del esclavista. No podemos hacer lo mismo con el primer enunciado. La ideología que precede y formula ese enunciado no se origina en el personaje de Fassbender. Proviene de su exterior. Es una consecuencia de un proceso de evolución histórica, un error de concepción (rentable), cometido mucho tiempo antes del nacimiento de este sujeto.

El director abre una nueva línea de análisis del conflicto de la esclavitud, y lo hace dando lugar a la crítica problemática, que pone en jaque al moralismo y que va más allá del simple retrato del racismo y la violencia.

La estética de McQueen sigue su primera orientación sobria y realista. No es el realismo documental de Vértov. La cámara de McQueen no busca la verdad empírica, sino que intenta transmitir las mismas sensaciones que los personajes pasan en la película. Cada pequeño componente de sus filmes responden a esto. Cada gesto, movimiento de cámara, silencio, sonido, o azote, busca generar en nosotros algo parecido a lo que los humanos dentro de la pantalla están pasando. Quiere transmitir también las contradicciones y los límites difusos entre el bien y el mal, y problematizar las consecuencias históricas que pueden tener ciertas orientaciones ideológicas (el doble filo de la “razón” humana).

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