Ajedrez y vida en “Novela de Ajedrez” de Stefan Zweig

“Novela de Ajedrez” del autor vienes Stefan Zweig, es publicada de forma póstuma en el año 1944, aunque es escrita originalmente en 1942. Observamos que por época, nos ubicamos en el contexto histórico particular del nazismo, cosa que no resulta gratuita en esta obra, puesto que entendemos se produce una interesante relación entre literatura/sociedad y sociedad/individuo que se deja ver a lo largo de la novela en cuestión.

Nuestro análisis girara, entonces, en torno a la relación que mantienen los personajes para con el ajedrez y como esto se condice con los vínculos antes mencionados, así como, también, en delinear un breve resumen argumental y proferir algunos comentarios generales acerca de la obra.

En esta breve –brevísima- novela, un periodista nos narra, en primera persona, lo que aparentemente es un simple viaje transatlántico que une Nueva York y Buenos Aires. Pronto nos enteramos que a bordo del mismo se encuentra el mismísimo Czentovic, un campeón de ajedrez algo particular al que el periodista desea entrevistar. Para cumplir con su objetivo consigue –mediante un escoses con igual fortuna que ego- disputar una partida con él. Allí es donde conocemos al Señor B, un austriaco ignoto que logra forzar, en una partida colectiva, un empate frente al campeón mundial.

El Señor B funciona, de alguna manera, como contraposición al personaje de Czentovic. El campeón se nos retrata como una persona nacida en un pueblo, de pocas palabras por ser ignorante en la mayoría de los asuntos, arrogante en su fama, pero con una monomanía por el ajedrez que le permite adquirir una destreza excepcional en el mismo. El austriaco, en cambio, se nos presenta como una persona de ciertos ingresos, instruido, acomodado en la escala social, pero de humilde actitud en cuanto a su gran capacidad como ajedrecista, que surge a partir de ser perseguido, capturado y sometido al confinamiento por el régimen nazi.

Es precisamente en el vínculo que el individuo mantiene con la sociedad, donde surgen fundamentalmente sus diferentes perspectivas ante el ajedrez. Es decir, hay una clara relación entre los vínculos individuo-sociedad e individuo-ajedrez. Podemos ver que mientras Czentovic se asocia al ajedrez de forma profesional, orgánicamente, como un oficio en el que destaca de manera natural y que le permite su ascenso socioeconómico, el Señor B lo hace de forma forzada, intensa, como último resabio de cordura y humanidad ante el horror del nazismo. Así mientras el primero lo práctica con una seguridad aplastante, de manera impersonal, fría y metódica, el Señor B. lo hace de manera inquieta, apasionada, ligado íntimamente con su experiencia traumática, pero con una destreza inusitada.

Ajedrez

Son pocas las páginas que posee la novela y sin embargo nos encontramos con una descripción psicológica agudísima de los personajes que está, además, íntimamente ligada a un contexto histórico conflictivo al que el autor no es ajeno. El filósofo y crítico literario húngaro Georg Lukács nos plantea que, desde una perspectiva esencialmente marxista, la literatura actúa como reflejo de la base económica y social. Desde este punto de vista, “Novela de ajedrez” se nos presenta como la denuncia de la opresión nacionalsocialista, que va incluso más allá de los horrores de los campos de concentración.

Así se nos narra en primera persona el desgaste psicológico que sufre el Señor B, la aniquilación de su personalidad que generan el confinamiento y los interrogatorios de la Gestapo. Zweig logra de esta manera retratar brillantemente la desesperación y la angustia que produce en el humano la nada absoluta.

No es de extrañar que ante tal adversidad, el personaje, encuentre en el ajedrez una salida evasiva al desasosiego de la realidad que lo rodea, realizando una actividad que termina configurándose, en última instancia y de modo simultáneo, como salubridad y enfermedad. Es este conflicto interno, la lógica de las dos caras, el que termina minando y eclosionando la psique del personaje, en un suceso que le valdrá su liberación.

Decía Benjamin que la gente volvía enmudecida de la guerra, que la única posibilidad ante tamaño horror era el silencio, produciendosé así la muerte de la narración y, por tanto, la perdida de la transmisión de la experiencia. El Señor B representa, en este sentido, la represión, el trauma que sufre el hombre post-nazismo: no se puede poner en palabras los horrores vividos. Pero también encarna exactamente lo opuesto, el acto de contar como fuente de olvido, como forma de superación: enfrentar los miedos y los fantasmas del pasado aunque signifique la locura.

En esta magistral obra, el ajedrez se nos presenta como algo más que un juego: ajedrez es vida, es muerte, intensidad, delirio desenfrenado, pero también paciencia y calculo frio. En esta obra Zweig nos deja al desnudo una cruda realidad. En el ajedrez, como en la vida, descubriremos que el hombre se enfrenta siempre a su peor enemigo: él mismo.

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