Sobre algunas reacciones en torno al atentado a Charlie Hebdo

Hechos extremos suelen producir reacciones extremas, y no hay duda de que el atentado de la semana pasada en la sede de la revista parisina es uno de ellos. Apenas ocurrió, los medios posaron sus ojos en él, y la noticia dio la vuelta al mundo. Circularon videos, fotos e información –casi siempre escalofriante- de todo tipo, y tras ellos opiniones y posicionamientos bastante diversos. Entre las distintas lecturas, justamente, encontramos algunas tan extremas como desafortunadas.

Por un lado están aquellos que se refieren a los dibujantes a través de frases como “ellos se lo buscaron” (otra versión del famoso “algo habrán hecho”), mientras que en la vereda opuesta encontramos a los de “derecha” y su renovados prejuicios contra todo musulmán, extranjero o miembro de una minoría. Ninguna de las dos posturas me convence, pero no sé si esto se debe puntualmente al extremismo que encarnan; los motivos se encuentran, creo, en las ideas en las cuales se fundan y el tipo de lecturas que hacen de los hechos.

Como más información no podemos ni pretendemos aportar, lo que proponemos no es más que un breve repaso en torno a ciertos conceptos y nociones que se relacionan directamente con lo sucedido y pueden, quizás, ayudar a aclarar algunas cuestiones. Empecemos entonces por buscar el significado de los dos sistemas bajo los cuales se ubica la tensión: liberalismo y fundamentalismo.

  • Fundamentalismo: 3. Exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida.
  • Liberalismo: 1. Actitud que propugna la libertad y la tolerancia en las relaciones humanas. 2. Doctrina política que defiende las libertades y la iniciativa individual, y limita la intervención del Estado y de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural.

charlie hebdo

Ambos pueden ser entendidos como sistemas por los cuales determinamos nuestra forma de relacionarnos con los otros, y como tales se rigen bajo “lógicas” diferentes. Si logramos descifrar cómo funcionan dichas lógicas, probablemente entenderemos con más precisión los hechos que en ellas se enmarcan.

Los valores liberales se basan en la tolerancia hacia la diversidad y la propia determinación: la frase de Voltaire los resume de manera contundente. El fundamentalismo, en cambio, parte del razonamiento “Subordiná tu juicio y tus creencias a los que yo te digo o…”. Es evidente que esta segunda forma de razonamiento sólo puede ser “ejercida” o puesta en práctica si quien la pronuncia dispone de los medios necesarios para coaccionar a la alteridad en cuestión –y el terrorismo es uno de esos medios. O, dicho de otra forma: el fundamentalismo sólo puede tener su origen en aquellos grupos que detentan el poder y cuya otredad se ubica en una situación de profunda desigualdad con respecto al grupo dominante.

Ahora bien, ¿cómo vincular los dos tipos de respuestas ante el atentado con las dos “lógicas” que acabamos de definir? La primera opinión, aquella que sostiene el “ellos se lo buscaron”, parte de una particular (¿y errónea?) interpretación de lo que el liberalismo es. Se dice que los caricaturistas faltaron el respeto a las creencias musulmanas (o las de cierto sector musulmán), usando como argumento justamente el respeto y tolerancia –de las que hace unos párrafos hablábamos- que en un contexto liberal debe tenerse hacia los otros. Pero, ¿de qué tipo de respeto se trata? ¿Qué significa exactamente la palabra respeto en este contexto?

charlie hebdo 2

El respeto a la diversidad no consiste en el respeto hacia las creencias de los demás; si alguien es ateo y discute con un religioso difícilmente respete algunas de sus opiniones (y viceversa). ¿No sería absurdo estar obligado a respetar la fe ajena? Lo que un contexto liberal impone, en cambio, es respetar el hecho de que los otros puedan expresarse libremente acorde a sus propias creencias. Es un respeto hacia los individuos, no hacia las creencias de los individuos.

Por último, el segundo tipo de reacciones es la “islamofobia” o el rechazo a toda expresión musulmana. No sólo se opone al liberalismo, sino que se apoya en una visión esencialista, homogénea y estática –y por lo tanto ficticia- de la cultura/religión. “Todos los musulmanes son peligrosos”; cuando queda claro que la inmensa mayoría (sin importar con qué sistema de creencias se identifique) repudia los ataques terroristas (de hecho, ni siquiera todo musulmán es iconoclasta).

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2 comentarios

  1. Todo lo que dices es razonable, pero quizá falta añadir que las creencias islámicas –que atentan contra las libertades y los derechos ganados con siglos de esfuerzo en Occidente__ y su indisoluble imbricación en todo lo que afecta al musulmán, las hacen peligrosas a poco que alguien las agite

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    • Cualquier ideología que pretenda limitar o imponerse a otras, se opone a esas libertades y derechos, y por eso se vuelve peligrosa.
      En vez de referirme puntualmente a las creencias musulmanas (que no conozco con precisión), elegí la oposición fundamentalismo-liberalismo, otra forma de encarar el problema y que, en cierto sentido, no se limita al atentado del otro día.

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