MDPIFF Día 2: Tres recuerdos de mi juventud y Koza

Día 2

Hoy tenemos el gusto de poder reseñar dos grandes películas, con la particularidad del agrado que nos produce el haber contado con la presencia de ambos directores en el evento. Estamos hablando de ‘Koza’, que participa de la Competencia Internacional y ‘Trois souvenirs de ma jeunesse’ parte de la sección Autores.

Trois_souvenirs_de_ma_jeunesse -3-© Jean-Claude Lother - Why Not Productions
Trois souvenirs de ma jeunesse (2015)
traducida como ‘Tres recuerdos de mi juventud’ (o Mis días dorados, según el lugar de distribución) es el último film del cineasta francés Arnaud Desplechin, partícipe de la Quinzaine de Cannes y ganadora del premio SACD, llega a nuestra ciudad bajo la sección Panorama de Autores y enmarcado como función de apertura del Festival. Bajo tanta presentación no es de asombrar la calidad cinematográfica que exhibe.

La historia comienza como un aparente thriller de espías, cuando el profesor y antropólogo Paul Dedalus –interpretado por Mathieu Amalric- decide volver a Francia luego de varios años en el extranjero, solo para encontrar que el servicio de inteligencia lo detiene por comprobar la existencia de un doble de su persona. Digo que es un aparente thriller, porque Dedalus narra las causas que llevan a este conflicto mediante flashbacks que conforman la mayoría de la película: el marco de thriller es el caballo de Troya que lleva dentro la verdadera película de coming of age. Se trata de un recurso ejecutado con inteligencia que permite contar tres momentos diferentes de su vida, tres recuerdos de su juventud: niñez, adolescencia y adultez temprana; sumándole luego el epílogo que narra su vida actual.

La línea más importante parece ser la tercera (Esther), pese a que todas están interconectadas y dialogan entre sí. Ésta retrata de manera verosímil y dulce la intensidad de la juventud, con sus problemas y virtudes, enfocándose en la relación amorosa problemática entre Paul y Esther, la compañera de escuela irresistible de su hermana. Hay amor, angustia, distancia, traición, amistad, sexo, drogas, problemas familiares. Un coctel de fin de adolescencia conjugado de manera armónica. Los personajes están construidos con un cuidado notable y resultan relatables al público.

La película funciona bien, basándose no solo en la virtud estética propia de la visión de cámara de Desplechin, sino también en actores noveles que cumplen adecuadamente su rol. [80/100]

koza-6

Koza (2015), del director eslovaco Ivan Ostrochovský, funciona a caballo entre dos géneros: el documental y la ficción. La historia, en gran parte es real, Peter ‘Koza’ Baláz es un boxeador olímpico caído en la pobreza que tuvo que afrontarse a la dolorosa decisión de conservar o abortar un embarazo. Sin embargo el film está completamente guionado, siempre en base a esta historia pero adaptado para convertirlo en una road movie, y mucho de lo que sucede en ella no tiene correlato empírico. Advertimos grandes diferencias en cuanto a la tonalidad o la visión que esta adquiere. En la conferencia de prensa Ostrochovský nos advierte que el juego del dilema moral es absolutamente parte suya, en general, dice, ‘los pobres no tienen tiempo para los problemas morales’. Peter, que finalmente conserva su hijo, tuvo que tomar la decisión de manera rápida, sin tener tiempo para poder detenerse en el análisis.

Filmada completamente con actores amateurs (Koza hace de sí mismo) resulta totalmente creíble y verosímil, podríamos decir que la falta de diálogo y el apoyo en atmósferas estéticas frías y parcas –gracias a la gran fotografía de Martin Kollar- condicionan y juegan a favor de estos, pero también es cierto que cumplen con creces. Koza –el film- rescata el lado minoritario, el margen del deporte, al que no llega a la cima, al fracasado. Es un retrato sobre un boxeador que no puede ganar pero que necesita desesperadamente el dinero.

Vemos, sin un gramo de melodrama, la ríspida situación a la que debe afrontarse el personaje, con ciertas cuotas de humor, sin ocultar o embellecer la violencia cruda que trae consigo el mundo del boxing, incluyendo los arduos entrenamientos que lleva a cabo. Las tomas de las peleas son o bien elididas o con planos lejanos, sin efectos, sin música, sin espectacularidad: hay una cierta intención –además de presupuestaria- de apegarse a ‘lo real’, de no maquillar por demás. Solo una pantalla LED fue utilizada para iluminar las caras de los actores.

Koza es un relato que no es fácil de digerir, trae a colación una situación social que incomoda pero que nos permite distanciarnos desde el marco de la ficción. Un relato ficcional sobre dolores y vivencias reales, contado de manera creíble y funcional. [75/100]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s